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Cuando y cuándo

  • 1 ene 2021
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 12 ene 2021


En marzo, el mundo se vació, y sitios turísticos como Panajachel se convirtieron en pueblos fantasma. Foto: Felipe Garrán
En marzo, el mundo se vació, y sitios turísticos como Panajachel se convirtieron en pueblos fantasma. Foto: Felipe Garrán

Tan movido ha sido el 2020 que, para describirlo, un calificativo se queda demasiado estático y toca tirar de adverbio; con y sin sombrero, relativo e interrogativo. Cuándo y cuando. Porque al porqué aún tardaremos en llegar, quién sabe cuánto.



El qué seguimos desenmarañándolo.


El dónde de origen lo hemos ubicado en un cómodo platillo chino exótico en un mercado de Wuhan; el dónde de destino parece más amarrado al tiempo que al espacio.


Y precisamente el tiempo es el que ocupa la mayor parte del espacio de 2020.


Cuando se despertó,

no recordaba nada de la noche anterior


Comienza una canción del maestro Sabina que, si bien aún no asociamos a este año, echando la mirada atrás querremos aplicársela a su playlist. Donde habita el olvido, aunque, de poeta rampante a cuentista del exilio, Augusto Monterroso nos recuerda que “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.


Y el dinosaurio con el que nos hemos topado es tan difícil de ver que resulta imposible de ignorar.


Y, seguramente, de olvidar.


¿Hasta cuándo?


Claro que no está de más recordar que, cuando arrancaba el año, las preocupaciones del mundo (o al menos de esa esfera que llamo mundo pero que es, en realidad, una burbuja tan privilegiada como repugnante y alienada) eran tan banales que giraban en torno a cuándo quedaría registrado el 2020.


¿Es el final de la década de los ’10?


¿Es el comienzo de la década de los ’20?


Ahora ya da igual, porque cuando estudiemos el “año de la crisis”, aquellos 366 fatídicos días (tanto que hasta vinieron con un día extra de pesares) no será “la crisis de los ‘10” ni “la de los ‘20”; será EL 2020. EL, o quizás AQUEL. Con pronombre, para acentuar el papel que este año jugará en la historia del siglo (ese sí tenemos claro que es el vigésimo primero ¿no?).


A lo mejor es que este año de grafía doblada no arrancó el 1 de enero. ¿Cuándo, pues?

“Andate al aeropuerto, hay que reportar que en China se está extendiendo una neumonía rara y en Honduras ya se están planteando cortar el tráfico de aviones con ellos”.


¿Al aeropuerto? ¿Una neumonía rara en China? Yo era el nuevo en la redacción y, encima, el reportero de cierre, por lo que mi fuente era, en realidad, un popurrí de temas. Así que, tras unos días hablando de Estados de Alarma en varios municipios de Guatemala, desde donde transmitía noche tras noche, a veces entrevistando a algún alcalde, a veces delante de un operativo del Ejército, me puse el saco, ajusté la corbata, me paré frente a La Aurora y lo pronuncié:


“Coronavirus”.


Cuando dije aquello, que seguía siendo, tan solo, UN virus, el engranaje del 2020 comenzó a girar y el año a operar; me taparon la boca, y las manos, y los ojos; cambié la chaqueta por un traje de bioseguridad; anduve por una ciudad vacía, o vaciada, que pronto se llenó, o se rellenó.


Escribimos sobre ese cambio de vida que parecía darse a la vez que veíamos de cerca la muerte; no en nuestros ojos, sino en los pulmones de otros. Hablamos de la muerte que quería cernirse sobre el estilo de vida que hasta ahora llevábamos. Y cuando peor parecía la cosa, decidieron que era momento de crear una nueva normalidad, tan extraña que nos negamos a separarla de la antigua.


A ese paso, ¿cuándo acabaría todo?


Por lo leído en Twitter y husmeado en Instagram, me gustaría pensar que el 1 de enero, de 2021 ahora; porque pareciera que cambiarle el último dígito al año supone revolver, del todo, la realidad. Pero es que tanto espacio nos ocupa el tiempo, que hemos decidido dividirlo en cachos que nos permitan comprenderlo.


Pero no controlarlo.


Cuando entendamos eso, veremos que la solución no pasa por cambiarle el ritmo al universo, sino ajustar nuestro paso a aquel que nos imponen los retos e inclemencias.


Porque cuando pase el tiempo, si no lo hemos hecho, ese dinosaurio que nos regaló 2020 seguirá ahí.


Y si lo hacemos mal, libraremos, pero sin recordar nada de la noche anterior.


Y será ahí cuando volvamos a fallar.



P.D. Hoy arranca la década, joder.

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